La primera casa en la que vivimos mi pareja y yo, no tenía horno. Nos apañábamos con un grill, en el que hacía algún gratinado que otro. En la siguiente el horno estaba muy sucio y me tocó limpiarlo a fondo unas cuantas veces. Fue entonces cuando me di cuenta de lo que me fascinaba hornear. Así que en la siguiente casa, en la que la cocina se llevó el presupuesto de todos los muebles de la casa, compré un horno sencillito, pero bueno.
11.2.11
3.2.11
Paté de atún y garbanzos
Cada día tengo menos tiempo de hacer nada, la peque crece y la ocupación también. Se que much@s sabeis lo que es tener niños en casa y casi imposibilitan cualquier tarea que no sea estar con ellos. Pero desde que lei lo del concurso de Laube, me pareció tan buena idea, que quise participar. Así que con esta receta participo en el Concurso ¡Aprovéchame! de ¡Sano y de rechupete! El tema de las sobras es un mundo aparte. Nigella Lawson en alguno de sus libros hace una mención especial a las sobras al final de sus recetas, para hacer platos diferentes, Martha Stewart lo hace con la cena de Acción de gracias....vamos, que en todas las casas sobra comida de vez en cuando. A veces porque no hemos calculado bien la cantidad otras porque alguien avisa tarde que no viene a comer y otras porque queremos que sobre, como es mi caso con el cocido.
Me encanta el cocido, y mira que lo hago sencillito, mas imposible, pero da muchísimo de si. Creo que casi deberíamos hacer un concurso a parte con las sobras del cocido. Yo siempre hago ropa vieja y pringá, pero en mi casa tambien se comían los garbanzos fritos con tomate o las croquetas de la carne. Pero ¿qué hacer cuando echas unos garbanzos que se quedan duros? Eso ocurrió la primera vez que hice este paté, me inspiré en la receta que encontré en Legumechef hace muchos años. En esta ocasión lo he hecho con unos garbanzos bien ricos que sobraron del cocido de la semana. La cantidad de tomate también se adaptó a un pequeño tetrabrick que tenía abierto en la nevera.
Para presentar la receta, hice el paté en un molde de cake, pero también usé un recipiente mas pequeño para presentarlo en la foto. El más pequeño se quedó un poco seco asi que cogí un trozo del cake y lo pasé a un cuenco. Fue bastante fácil, ya que la textura es de mousse y se moldea bien.
17.1.11
Roll Soufflé
Whole kitchen en su Propuesta Salada para el mes de Enero nos invita a preparar todo un clásico de la gastronomía francesa, un Soufflé.
Cuando a primeros de mes vi la propuesta me encantó, por fin un reto algo que no había hecho nunca. Pero nunca pensé que se me fuera a dar tan mal.Creo que han sido tres veces las que lo he intentado, y digo creo porque montar las claras han sido alguna más.
Estuve leyendo sobre el tema y pensé que el único problema serían las fotos, para que no bajara. Así que primero estuve pensando como hacerlas, pensando a que hora tenía que hacerlo para captar la mejor luz, etc.
Mientras buscaba recetas vi dos que me gustaron bastante. Una de un soufflé tradicional en su ramekin o flanera, y otro de soufflé enrollado. Pensé en hacer la tradicional primero y ya haría el enrollado para otro post. Pero las circunstancias quisieron que finalmente hiciera el roll soufflé.
El problema que he tenido con este plato es que las claras no terminaron de subir en ningún momento. Busqué mil posibilidades que lo justificaran pero sin éxito. Finalmente deduje que era la batidora la que no funcionaba correctamente, ya que en otras ocasiones si que las he montado con éxito.
Como podéis comprobar en las fotos, el soufflé no está esponjoso, debido a que las claras no estaban montadas correctamente. De sabor impresionante, y la textura era buena, pero seguro que hubiera mejorado con la receta hecha correctamente. Aquí os dejo la receta.
11.1.11
Beef Stroganoff
En una vacaciones por el Valle del Rhin con mis padres, mi madre entró en uno de los muchos supermercados de la zona, para deleitarse con los alimentos tan dispares que había en los estantes. Recuerdo que todo su afán era encontrar unas especias que mi tía le trajo una vez de la marca McCormick para una ensalada de repollo, que claro está en España no se encontraban. En una de sus andanzas por los pasillos del súper se topó como por casualidad con unos sobrecitos de la marca Ubena, en los que la foto decía todo, porque de alemán no sabíamos ni los buenos días. Recuerdo que compró goulash y stroganoff, vamos que nos sonaba a chino, menos mal que las instrucciones venían en inglés.
Por aquel entonces no entendía a mi madre, que todo su afán fuera entrar en supermercados y probar cosas diferentes, para nosotras era ver los castillos encantados y jugar en los maravillosos parques que hay en la zona, pero hoy en día la entiendo...vamos que la entiendo.
Os podéis imaginar lo primero que hizo al llegar a casa, ¿verdad? Ir a por el resto de ingredientes que la faltaban y preparar estos deliciosos platos. Pudimos seguir deleitándonos con estos sabores porque estos sobres los encontrabamos en un supermercado de playa años después, pero al tiempo dejaron de traerlos. Ahora con internet no hay excusa para no poder hacer este plato con un nombre tan suculento
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