22.7.10

Guisantes frescos

Estaba yo pensando en la vacaciones tan estupendas que me esperaban, organizándome el tiempo para poder compaginar cocina, colada, niños, maletas... cuando aparece mi marido con una sonrisa de oreja a oreja y una bolsa enorme de guisantes en las manos. Toda mi organización al garete.



Por la mañana cuando me levanto, me preparo mi taza de té con mis tostadas calientes con aceite de oliva. ¿Os lo estáis imaginando verdad? Me siento, y lo primero que veo cuando levanto la cabeza.... la bolsa de guisantes. Sinceramente no sabía que hacer, si regalárselos a la vecina, si volverlos a mandar al huerto o...lo que finalmente hice, ponerme un segundo té y ponerme a desgranar unos maravillosos guisantes.
Pero ya sabemos como somos los cocinillas, una vez puestos en faena, ya estaba yo pensando lo bien que me hubieran venido para el rissotto de verduras y dando vueltas a las recetas que tenía por ahí abandonadas desde la última cosecha. Mientras buscaba me fui encontrando con información y anécdotas muy interesantes, por lo menos para mi, y he decidido compartirla con vosotros.
Los guisantes tan antiguos como las lentejas, a las que suele acompañar en los yacimientos prehistóricos, se han venido conociendo en su uso a lo largo de los años en distintas civilizaciones. Los testimonios más antiguos del cultivo del guisante, provienen de Birmania y Tailandia, sin embargo los primeros restos de guisantes se encontraron en las habitaciones lacustres suizas de la Edad de Bronce (3000 años a. C.).
Los griegos los cultivaban y comían. También eran muy apreciados por los romanos, el escritor romano Marcus Gavius Apicius escribió un libro con 15 recetas dedicadas a ello (De Re Coquinaria).
Hubo momentos en la historia en que los guisantes tomaron un papel protagonista en la mesa de algunos ilustres, tal es el caso del emperador romano Heliogábalo, famoso por sus suntuosos banquetes en los que se cuenta servían guisantes mezclados con granos de oro y lentejas con piedras preciosas. Más próximo en el tiempo, se cuenta, que el Duque de Soissons desgranó, varias vainas de guisantes dándolas a probar al Rey Luis XIV, este sorprendido por el tamaño y color de las bolitas mandó crear inmediatamente una receta para sus seres mas allegados, otorgándoles el nombre de "petit pois", para diferenciarlos del guisante seco y áspero que consumía el pueblo llano.



El guisante primaveral, fue la primera verdura enlatada y posteriormente la primera en ser congelada.
En cuanto a propiedades se puede decir de el que es muy acuoso cuando aún está fresco, muy rico en proteínas deficitarias de aminoácidos esenciales a los que hay que ayudar con cereales para aprovechar al máximo estas propiedades proteicas. Proporcionan bastantes minerales como fósforo, magnesio y hierro. Rico en vitamina B1 y ácido fólico, proporcionando al mismo tiempo dosis considerables de vitamina C.


1 comentario:

sara dijo...

Felicitarte por el blog que estás haciendo se me queda corto. Siento que es mucho más que un blog de cocina....me haces sentir como en casa cuando leo tus lineas, y lo que es mejor aún, con esta publicación a pesar de no gustarme los guisantes nada, me han entrado unas ganas locas de cocinarlos y disfrutar con su degustación!
Muchas gracias, ya estoy impaciente por ver con que nos sorprendes la prox. vez.